viernes, 13 de julio de 2018

Tatuaje

Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios, se dejó olvidado,
un beso de amante, que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si esta vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.

Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.
Escúchame marinero,
y dime que sabes de él,
era gallardo y altanero,
y era más rubio que la miel

Mira su nombre de extranjero
escrito aquí, sobre mi piel.
Si te lo encuentras marinero
dile que yo, muero por él


miércoles, 4 de julio de 2018

De la mano de Marx


El verano pasado estuve en Berlín.


viernes, 22 de junio de 2018

Los hermanos Badia


¿Quiénes fueron Miquel y Josep Badia? Según escribió Torra, “uno de los mejores ejemplos” del independentismo. Para muchos historiadores y periodistas de su época, un modelo para no seguir. Los hermanos nacieron en Torregrossa (Lleida) en 1903 (Josep) y en 1906 (Miquel). Sus vidas fueron revisadas por Josep Maria Sòria en una documentada serie de diez artículos publicados en La Vanguardia en agosto del 2003, en los que se cuenta que ambos entraron en contacto con el separatismo por medio del ­atletismo, el excursionismo y la natación. Sòria añade que los círculos que frecuentaban estaban “deslumbrados” por el caso irlandés y que se planteaban un ejército catalán. Estos grupos hacían instrucción militar en Collserola, el Montseny y el Pirineo.

jueves, 21 de junio de 2018

Que si quieres arroz, Catalina


Federico Corriente repasa en su discurso de ingreso en la RAE el origen de frases de uso común.

Con frecuencia se asume que el castellano es una lengua llena de arabismos, herencia de ocho siglos de presencia musulmana en la Península. El doctor en Filología Semítica Federico Corriente ingresó este domingo en la RAE con un discurso que dedicó a desmontar mitos y señalar la realidad sobre estas palabras: no llegan a 2.000 (sin contar topónimos) y varias son insultos, expresiones o términos soeces, transmitidos por mudéjares y moriscos, que suenan raro en español precisamente por provenir de otra lengua.

miércoles, 20 de junio de 2018

El caso Aquarius


Parece ser que hoy ha partido del puerto de Valencia el buque humanitario Aquarius, fletado por las ONGs francesas Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée.

La Unión Europea, con sus 511 millones de envejecidos habitantes, limita al Sur con África, mar Mediterráneo por medio.

Esta es la pirámide de población europea:

miércoles, 30 de mayo de 2018

Habaneras de Cádiz


Carlos Cano (Granada, 28 de enero de 1946, 19 de diciembre de 2000), fue un cantautor y poeta andaluz que recuperó estilos tradicionales andaluces relativamente olvidados como el trovo popular, y muy especialmente la copla.

El poema "Habaneras de Cádiz" (1984), al que Carlos Cano puso música, es desde hace veinte años como un popular pregón universal de la ciudad de Cádiz, con infinidad de grabaciones e interpretaciones por todo tipo de solistas  y conjuntos. Ha sido grabada y cantada, entre otros intérpretes, por el autor de su música, Carlos Cano, María Dolores Pradera, ...

                         I
Desde que estuve, niña, en La Habana
no se me puede olvidar
tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana,
aquella mañana pude contemplar...
Las olas de la Caleta, que es plata quieta,
rompían contra las rocas de aquel paseo
que al bamboleo de aquellas bocas
allí le llaman El Malecón...
Había coches de caballos, que era por mayo,
sonaban por la Alameda, por Puerta Tierra,
y me traían, ay, tierra mía,
desde mi Cádiz el mismo son...
El son de los Puertos, dulzor de guayaba,
calabazas, huertos...
Aún pregunto quién me lo cantaba...

                      Estribillo
Que tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía,
más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana
de La Habana colonial
tó Cádiz, la Catedral, La Viña y El Mentidero...
Y verán que no exagero
si al cantar la habanera repito:
La Habana es Cádiz con más negritos,
Cádiz, La Habana con más salero.

                            II
Verán que tengo mi alma en La Habana
no se me puede olvidar,
canto un tango y es una habanera,
la misma manera
tan dulce y galana y el mismo compás.
Por la parte del Caribe así se escribe
cuando una canción de amores, canción tan rica,
se la dedican los trovadores
a una muchacha o a una ciudad...
Y yo, Cádiz, te dedico y te lo explico
por qué te canto este tango que sabe a mango,
de esta manera esta habanera
de piriñaca y de Carnaval...
Son de chirigota, sabor de melaza,
Guantánamo y Rota...
¡Que lo canta ya un coro en la plaza!
              Al estribillo y final


La flor de la canela


El pasado lunes 28 de mayo se despidió de este mundo María Dolores Pradera, en su Madrid natal. Deja atrás una rica trayectoria profesional, primero como actriz y luego como estilista de la canción. A ella se debe la popularización en España de buena parte del gran repertorio hispanoamericano, temas firmados por Chabuca Granda, Atahualpa Yupanqui, Cuco Sánchez o José Alfredo Jiménez. A la vez, elevó a la categoría de clásicas las composiciones de cantautores españoles como Carlos Cano y Joaquín Sabina.

La flor de la canela es un vals peruano compuesto por la cantautora Chabuca Granda en 1950, que se ha convertido en uno de las más representativos del Perú.

Déjame que te cuente limeño,
Déjame que te diga la gloria
Del ensueño que evoca la memoria
Del viejo puente, el río y la alameda.

Déjame que te cuente limeño,
Ahora que aún perdura el recuerdo,
Ahora que aún se mecen en un sueño,
El viejo puente, el río y la alameda.

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
Airosa caminaba la flor de la canela,
Derramaba lisura y a su paso dejaba
Aromas de mistura que en el pecho llevaba.

Del puente a la alameda menudo pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda.

Déjame que te cuente limeño,
Ay, deja que te diga, moreno, mi sentimiento,
A ver si así despiertas del sueño,
Del sueño que entretiene, moreno, tu pensamiento.

Aspira de la lisura que da la flor de canela,
Adornada con jazmines matizando su hermosura;
Alfombra de nuevo el puente y engalana la alameda
Que el río acompasará tus pasos por la vereda.

Y recuerda que...

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
Airosa caminaba la flor de la canela,
Derramaba lisura y a su paso dejaba
Aromas de mistura que en el pecho llevaba.

Del puente a la alameda menudo pie la lleva
Por la vereda que se estremece al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
Y al viento la lanzaba del puente a la alameda.