sábado, 29 de julio de 2017

Biblioteca Manuel Azaña


Una mujer rebusca en el sótano repleto de estanterías de un chalé modernista en Toulouse. Se vuelve con una pila de cuadernillos protegidos por fundas de plástico. Son libritos con títulos sorprendentes (La educación sexual de las mujeres, El problema de los sexos) y nombres venerados sobre sus cubiertas (Federica Montseny, Federico García Lorca). Estamos en la Biblioteca Manuel Azaña del Instituto Cervantes de la ciudad francesa. Estos opúsculos, publicados en los años 40, mientras al otro lado de la frontera caía el invierno franquista, son ejemplos de la ingente producción editorial de los exiliados españoles en la considerada capital europea de los desplazados tras la Guerra Civil.


No hay comentarios: